Hace no muchas décadas los procesos de separación o divorcio eran poco habituales en nuestra sociedad.

No se hacía eco de ellos, se escondían, y gestionaban de forma muy diferente a como los conocemos hoy. Se han convertido en algo cotidiano; algunos son separaciones civilizadas, otros entran en luchas tormentosas y sus consecuencias, desgarradoras en las familias, no siempre son tomadas con la importancia que debiesen.

Además del hecho en sí mismo, no debemos dejar de lado el caldo de cultivo que se ha formado previo a la toma de la decisión, ya que es en este ambiente donde comienza a estructurarse la posterior sintomatología. Este efecto tiene consecuencias en todo el funcionamiento familiar; en los padres, los hijos, y en todas las relaciones que forman entre sí. Es decir, el divorcio actuaría como agente movilizador de toda la familia produciendo una herida global compartida por todos, y otras particulares, que afectarían de modo individual a cada uno de los miembros.
Cuando una pareja se separa, los hijos ya han percibido las situaciones tensas con anterioridad, algo intuyen, y hay que ser muy claros a la hora de definir los cambios, y como van a afectarles. Debemos tener en cuenta que dejan de ser pareja, pero no padres, y esto es algo que los niños pequeños confunden, creen que pierden a su papá y/o mama, y es vivido como un abandono.
Las consecuencias psicológicas son muy variadas, y siempre dependerá de cómo cada persona gestione y sea capaz de digerir el cambio. Vamos a destacar algunos de los más representativos:
• La desesperanza, y la falta de ilusión por las hacer cosas, pudiendo llegar a estadios depresivos.
• Impotencia, frustración y miedo a lo desconocido.
• Cambio en los afectos con respecto a los demás y hacia nosotros mismos. El cambio en las relaciones, y en la comunicación hace que nos sintamos distintos, y que la autoestima pueda quedar dañada.
• Ansiedad /angustia, que surge como respuesta a la pérdida de control de la situación, y a la inestabilidad que suscitan los cambios.
Todo proceso de este tipo implica un duelo por la pérdida, pero sobre todo estaríamos hablando de la capacidad movilizadora que implican cambios tan importantes. No siempre es viable el poder procesar estos movimientos, abruptos, que producen una ruptura en el equilibrio de la pareja y de sus hijos. A partir de este cambio “forzado”, hay que plantear una reconstrucción en todos los aspectos importantes de los miembros de la familia: en sus relaciones, afectos y consecuencias psicológicas originados por todo esto.
Es aquí donde los psicologos para divorcio Barrio Salamanca pueden intervenir, acompañando en la adaptación a la nueva situación, ayudando en la reconstrucción de la persona, y dándole un sentido a un proceso tan desestabilizador. En Psicologos divorcio Madrid EsPAZio Psicoterapia queremos ayudarte.