Mientras se produce el sueño, nuestro organismo desarrolla funciones fisiológicas imprescindibles para el equilibrio psíquico 

y físico del ser humano. Es inherente a nuestra especie, más allá de razas, sexos, o distintos estatus en los que pensemos, todo ser humano lo necesita para vivir.

Durante este proceso, nuestro organismo consigue restablecer los almacenes de energía celular, proporcionando equilibrio al sistema nervioso central, y jugando un papel fundamental en los procesos de memoria y de aprendizaje. Otra de las funciones, y la que abordaremos en este artículo, será el intento de gestionar a través de los sueños el material emocional que se ha reprimido durante la vigilia. Como veremos, esta última función, tiene mucho en común con el proceso que se produce durante la psicoterapia.

Cuando se desarrolla el sueño, se producen cuatro grandes  fases, que deben cumplirse para lograr los ciclos de sueño, y posibilitar el descanso. En la fase cuatro o fase REM es en la que se produce el material onírico. Esto es lo que coloquialmente se conoce como soñar.

Podemos entender los sueños como una necesidad psicológica, ya que pretende dar respuesta y tramitar los problemas y preocupaciones del día a día, que han influido en nuestro estado afectivo, y que por algún motivo, no hemos podido resolver. Estas representaciones quedarían enterradas en la superficie inconsciente, apareciendo durante los sueños. El cerebro en un intento de digerirlas, las expresa durante el proceso onírico, intentando dar salida al bloqueo producido en la vigilia.

Pero, ¿por qué el cerebro tiene la necesidad de enviar parte del material vivido al inconsciente? Aunque se trata de una respuesta compleja y con diferentes abordajes, podemos afirmar que el cerebro manda al inconsciente, aquellas representaciones a las que no se les puede asociar una respuesta afectiva. Es como si nuestro sistema emocional se colapsase al no encontrar la posibilidad de responder ante algo que nos perturba, y ante esta incapacidad se produce la represión de la representación. Magnifiquemos una situación ejemplo para entender el planteamiento: Alguien testigo de un accidente queda impactado emocionalmente reproduciendo durante el sueño la partes de la situación que ha experimentado, ya que no es capaz de asociar lo sucedido a un contenido emocional que no le suscite sumo malestar. Es como si se produjese una indigestión emocional, generando un bloqueo. Este ejemplo es aplicable a situaciones habituales de nuestra vida cotidiana, que pueden pasar desapercibidas.

Recordar estos fragmentos, puede ayudar a recordar las representaciones reprimidas. Es aquí donde actúan los psicólogos de Espaziopsicoterapia, y es por eso que el proceso de soñar tiene algunas similitudes con el proceso de psicoterapia. Ambos intentarían dar sentido y entendimiento a situaciones en los que la persona se ha bloqueado, y no ha conseguido herramientas útiles que le posibiliten una repuesta adaptativa a la situación.

Todo sueño es interpretable, “sólo” hay que traducirlo. El mundo de los sueños tiene su propio lenguaje. De forma que la interpretación de los sueños puede ayudarnos a combatir la ansiedad, tristeza, incertidumbres, o cualquier otro conflicto emocional que este experimentando la persona. Por este motivo el material onírico se convierte en una herramienta útil y valiosa durante el proceso de psicoterapia, aportando una información encriptada, pero muy rica de los conflictos del paciente.

Un mismo sueño puede tener significados distintos para cada persona que lo vivencia, ya que cada uno de nosotros le otorga un significado distinto en función de su representación, y su mundo emocional. Es por esta razón entre otras por lo que no se puede generalizar con respecto a su significado.