La psicoterapia no se recibe como quien recibe un electroshock, una lobotomía o una inyección de insulina.

La psicoterapia es una actividad conjunta de resolución de problemas. No es algo que se le hace al paciente como si fuera un objeto físico, sino que hace el paciente con ayuda del terapeuta.

En un proceso de terapia hay multitud de sensaciones y emociones. Nos encontramos con momentos agradables, de encuentros, de diálogo, de escucha profunda, de comprensión incondicional de todo lo que la persona es y trae.

Hay momentos de lucidez, de darse cuenta, de volcar luz donde hay oscuridad. También momentos de buen humor, tan importantes para la salud emocional.

Y por supuesto, momentos de tristeza y dolor, tan propios de la vida y tan necesarios para salir adelante en la búsqueda del bienestar y felicidad. No podemos saltar, o hacer como si no existieran, los sucesos de nuestra vida, pero sí podemos aprender a afrontarlos y llevarlos de una manera adecuada y sana.