No estamos encerrados en casa estamos trabajando por nuestra salud personal y social. No te preocupes tanto de lo que no puedes

hacer, deja espacio y focalízate en lo que sí puedes hacer.

Recuerda, donde te enfocas te expandes. Las cosas pueden ser tan malas o tan buenas según la manera en que tú decidas verlas. Para el cerebro es tan real lo que ve como lo que siente. Cree en ti mismo. En este momento puedes crear realidades. Creas sobre lo que crees, así que ponte a fabricar aquello que deseas.

No toca juzgar, ni criticar, ni sentenciar lo que le resto de las personas hacen; ya habrá momento de pedir responsabilidad con tu voto, con nuevas acciones, etc.… Lo que nos ocurre es que cuando no sabemos digerir o gestionar las emociones, lo que hacemos es desplazarlo hacia fuera buscando culpables, para que así éstos asuman el malestar que no podemos manejar.  Y es que nos  estamos dando cuenta que somos vulnerables pero aceptar esa vulnerabilidad nos hace más fuertes y no más débiles.

No estamos preparados para ser dueños de nuestra mente. Estamos continuamente expuestos a noticias y datos sobre el coronavirus y lo que conlleva esta crisis sanitaria. Estar continuamente procesando mensajes de miedo afecta a nuestra  salud y estado de ánimo. El conocimiento es poder pero el exceso de información en lo medios de comunicación inhibe el pensamiento y no será casualidad que “medios” tengan  las mismas letras que “miedos”.  Si no manejamos  los “miedos de comunicación” adecuadamente  podemos terminar con estados de ansiedad, incertidumbre, bloqueo…

El sentido del humor está muy bien, e incluso la risa paraliza el miedo. No por el hecho de estar confinados en los hogares tenemos que perder el sentido del humor.  Pero este humor de cuarentena no es tan bueno si está centrado siempre en la misma temática, decenas de memes llegan a nuestros teléfonos, sal un poco de ese ambiente de chistes acerca del coronavirus. Esa gracia tras gracia es como la brisa que sopla a orillas del mar en un día soleado, produce placer instantáneo pero a final del día estamos quemados.

Y por supuesto en estos días no te olvides de descansar, vaciar tu mente, no hacer nada es también necesario, ahora más que nunca.